¿Quién es Javier Martínez Madrid?
Todo empieza por las emociones
y yo tardé años en entenderlo
Este ha sido mi camino
Llevaba mucho tiempo buscando. Leyendo, formándome, probando herramientas. Tenía conocimientos, tenía recursos, tenía una trayectoria. Y algo seguía sin moverse.
El sufrimiento seguía ahí. Agarrado en el pecho.
En 2017 me crucé por primera vez con Arancha Merino y la escuché hablar sobre la Ingeniería Emocional. Y supe, desde ese preciso momento, que ahí era.
No fue una intuición vaga. Fue reconocimiento.
Por fin alguien ponía nombre exacto y mapa preciso a lo que yo llevaba años intentando entender de mí mismo: cómo funcionan las emociones en profundidad, qué patrones se repiten y por qué, a pesar de años de trabajo, seguía tan perdido y sufriendo tantísimo.
Por qué la Ingeniería Emocional
Pero no fue hasta 2020 que empecé a formarme con Arancha. Y desde entonces, no he parado de hacerlo.
No como un curso más, sino como un proceso real de transformación que sigue abierto. Porque la Ingeniería Emocional no es algo que se aprende y se aplica — es algo que se encarna, que se vive, que te cambia la forma de estar en el mundo.
Ese proceso de autoconocimiento me ha conectado con algo realmente profundo, con una forma de vivir más tranquila, más coherente, más mía. He aprendido a vivir en base a mi talento y mi vocación, lo que me ha conducido a la auténtica felicidad.
Y cuando algo te transforma de esa manera, lo natural es querer comunicarlo y compartirlo con el mundo.
Por qué me dedico a esto
Soy comunicador. Llevo toda la vida siéndolo — primero como periodista, después como escritor, ahora también desde el escenario como actor aficionado, desde mi canal de YouTube y desde las formaciones que imparto.
Lo que cambia según el canal es la forma. Lo que no cambia nunca es el impulso: llegar a lo que hay debajo de la superficie y encontrar la manera de decirlo de verdad.
La Ingeniería Emocional me ha dado la verdad más importante que he encontrado: que todo — absolutamente todo lo que nos pasa, lo que nos bloquea, lo que nos libera — empieza por las emociones. Y que cuando aprendes a comprenderlas con precisión, la vida cambia de una forma que ninguna otra herramienta había logrado en mí.
Eso es lo que quiero comunicar. Y es lo que hago en cada sesión, en cada taller, en cada artículo que escribo.
Mi formación y trayectoria
Me formé en Periodismo en Málaga. He trabajo en televisión, periódicos, agencias de comunicación y medios digitales durante años, escribiendo sobre prácticamente cualquier tema imaginable. También fui editor en Ambiente G, una de las referencias del periodismo LGTBIQ+ en España.
Tengo tres másteres: Comunicación Periodística, Institucional y Empresarial (Universidad Complutense de Madrid), Escritura Creativa (Hotel Kafka) y Coaching y Desarrollo Personal (Instituto de Neurocoaching). Cada uno respondía a una necesidad real de ese momento — no titulitis, sino curiosidad y hambre de entender.
Tengo tres másteres: Comunicación Periodística, Institucional y Empresarial (Universidad Complutense de Madrid), Escritura Creativa (Hotel Kafka) y Coaching y Desarrollo Personal (Instituto de Neurocoaching). Cada uno respondía a una necesidad real de ese momento — no titulitis, sino curiosidad y hambre de entender.
En 2020 empecé mi formación en Ingeniería Emocional con Arancha Merino, creadora de la metodología basada en el Metamodelo de Análisis Transformacional de Preciada Azancot. Una formación que no ha parado desde entonces y que es, con diferencia, la más transformadora que he vivido.
Soy escritor: publiqué mi primera novela, La muerte no huele a nada, con Gens Ediciones en 2011, y recibió el Premio Shangay al mejor libro LGTB. Tengo una segunda novela escrita en busca de editorial y estoy trabajando en un libro sobre Ingeniería Emocional. Hago teatro como aficionado, tengo un canal de YouTube y aspiro a llegar a más personas como speaker.
Todo eso es contexto. Lo que importa es lo que hago con ello: comunicar verdades que ayuden a las personas a entenderse mejor y a vivir con más coherencia.
Y por último, aunque no menos importante, soy gay y estoy orgulloso de ello. Lo digo aquí porque creo que la visibilidad importa — no como etiqueta profesional, sino como parte de quien soy. Mientras haya personas sufriendo por su orientación o identidad, ser visible tiene sentido.
Cómo trabajo
No aplico protocolos estándar. Cada proceso de mentoría parte de quién eres tú: tu tipología de personalidad concreta, tus patrones, tu momento vital.
Trabajo con precisión y con honestidad. Te diré lo que observo, no lo que quieres escuchar. Y te acompañaré en el proceso de mirarlo, entenderlo y transformarlo.
Como te decía, mi proceso de autoconocimiento me ha conectado con una forma de vivir más tranquila, más coherente, más mía.
Más espiritual.
Eso también está presente en cómo acompaño a las personas.



