Pues parece que 2011 se termina. Un 2011 odiado, y con razón, por muchos, pero que para mí ha sido muy especial. Por lo de mi novela, ya sabéis, pero
Imagino que estarán ustedes a punto de agarrar la zambomba y la pandereta, de llenarse la boca de mazapán para cantar el ‘A Belén Pastores’, de sacar las peladillas rancias
