Poniendo los pies en el año nuevo

Pues sí, se acabó lo que se daba. A las vacaciones, me refiero. Toca olvidarse por un tiempo de las comidas familiares, las tapas con amigos, las siestas en el sofá y de echarle huevo hilado a todo. Es momento de recuperar el hábito de darle a la tecla y asumir que tenemos un año entero por delante para llenar de buenos ratos.

Lo cierto es que vuelvo a Madrid bastante contento después de mis días en Linares. Al margen de lo bien que me lo he pasado (pero mucho, mucho, mucho), La muerte no huele a nada se ha estado vendiendo como churros. De la Palotes, claro está (chiste solo apto para linarenses).

De hecho, el sábado estuve en El Corte Inglés de allí y el encargado de la librería me estuvo contando que habían tenido que pedir ejemplares hasta en dos ocasiones para reponer el stock durante las fiestas. Así que muchísimas gracias a todos los que os habéis acordado de mi novela en estos Reyes Magos.

¿A vosotros qué tal os han ido las fiestas? ¿Muchos regalos? ¿Muchas Lamuertenohueleanadas bajo vuestro árbol? 🙂

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